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LA MÁSCARA DE LA UNIDAD

LA MÁSCARA DE LA UNIDAD

Por Tito LOYA H. #Vertigos

  • MANUEL: ¿EL TRIUNFO O EL SACRIFICIO EN LA ANTESALA?
  • UNIDAD COMO EL BOZAL PERFECTO.
  • El Huerto de las Discordias y el Peso Oculto Palacio.
  • SAÚL GONZÁLEZ: ¿SUMA PARA MILENA O CABALLO DE TROYA EN LA CAPITAL?
  • CHETO ALVARADO: EL AMOR VERDE QUE SE CONSENTRÓ EN LOS CABOS.

MANUEL COTA CÁRDENAS,  se pasea de norte a sur con la parsimonia de quien sabe que el veneno más efectivo se sirve a temperatura ambiente. En la jungla interna de MORENA por la Coordinación Estatal para la Defensa de la 4T en Baja California Sur, Cota se muestra extrañamente relajado. Es una tranquilidad perturbadora para sus adversarios, quienes sospechan que esa paz no es más que el ojo del huracán. Sabe que mantiene una ventaja histórica en la capital, pero también es consciente de que en La Paz, el oxígeno político se encoge a medida que MILENA QUIROGA ROMERO, CHRISTIÁN AGÚNDEZ GÓMEZ y SAÚL GONZÁLEZ NUÑEZ reclaman su propia tajada del pastel.

DURANTE un breve encuentro el pasado fin de semana, el aspirante dejó en claro que la guerra sucia ya es el aire que todos respiran, aunque en público se persignen. Ante la pregunta inevitable —y casi morbosa— de si abandonará el barco guinda si las encuestas no le favorecen, la respuesta fue un monumento a la corrección política: primero las instancias, primero la unidad. Una narrativa institucional estéticamente perfecta que esconde la máxima más vieja del poder: nadie se retira del tablero sin antes intentar tirar las piezas.

NO HUBO TITUBEOS al hablar de su pacto de civilidad con CHRISTIÁN AGÚNDEZ: “una señal hacia arriba, no hacia abajo”. Es decir, un armisticio diplomático entre caballeros que se vigilan de reojo mientras los peones, en el territorio, afilan las bayonetas. Mientras Agúndez placea su sonrisa en los mercados locales de La Paz, Cota Cárdenas ya prepara las maletas para desembarcar en Los Cabos. La simulación de la paz interna es un trabajo de tiempo completo y resulta francamente agotadora.

MIENTRAS TANTO, la alcaldesa con licencia, MILENA QUIROGA ROMERO, opera con la precisión de un cirujano de alta escuela. Su llamado a la unidad es una obra de arte de la madurez política; un bálsamo bendito que, de paso, funciona como el bozal perfecto para contener las pasiones desbordadas de sus compañeros. Al recorrer Los Cabos, Comondú, Loreto y Mulegé, Quiroga recuerda con dulzura las reglas del juego: prohibido hablar mal del prójimo partidista durante los 45 días de asambleas. Es conmovedor ver cómo el partido intenta legislar los instintos humanos más básicos en aras de la transformación.

LO CIERTO es que la Comisión Nacional de Elecciones de MORENA sostiene entre sus manos una granada sin seguro, pulcramente envuelta en papel de regalo. Seis nombres inscritos y una sola Silla del Rey para el 2027. El juego de la sucesión advierte un final que nadie se atreve a escribir, porque en este teatro, los puentes que hoy se construyen con tanta cortesía y madurez política, bien podrían ser dinamitados mañana con la misma y educada sonrisa. Todos juran que se quedarán a cuidar la casa; la duda perturbadora es quiénes ya tienen el paracaídas listo por si el techo se viene abajo.

EL JUEGO de las percepciones en la capital del estado suele ser tan engañoso como un espejismo en el desierto. Al principio, a SAÚL GONZÁLEZ NÚÑEZ se le vio muy cómodo en la foto de las presuntas sumas afectuosas hacia MILENA QUIROGA ROMERO. Una narrativa de aparente sumisión que alimentaba el ego del bloque oficialista. Sin embargo, en política la caridad no existe. González Núñez no es un espectador pasivo; tiene en su bitácora de posibilidades pelear con uñas y dientes la plaza de La Paz o, en su defecto, asegurar una cómoda y cotizada diputación federal.

NO HAY QUE EQUIVOCARSE con el origen de su fuerza. Saúl no camina solo ni por libre albedrío; es una pieza fina que emana directamente de la cotizada cuadra del gobernador, el PROFE VÍCTOR CASTRO, y de la PROFE PATY. Este respaldo de la cúpula estatal le da un aire de inmunidad que perturba a sus rivales. Su aparente cercanía inicial con Milena bien podría ser el abrazo del oso: una cortesía institucional que esconde una de las ambiciones más pragmáticas del proceso. La Pax Romana en la capital pende de un hilo, y el grupo del Palacio ya dejó en claro que no piensa dejar su futuro al azar.

POR OTRO LADO, la irrupción de JESÚS ALBERTO ALVARADO ARAGÓN, conocido en el bajo y alto mundo del cabildeo como “CHETO ALVARADO”, le añade un toque de exotismo y cálculo silente a la contienda. El quinto regidor de la décimo quinta administración municipal de Los Cabos formalizó su registro ante la Comisión de Elecciones de MORENA. Lo hace bajo una bandera entrañable: el amor por Baja California Sur y la imperiosa necesidad de darle al estado un “equilibrio más ecológico y ambiental”. Resulta conmovedor ver cómo la alta política se disfraza de romanticismo botánico justo cuando se reparten las posiciones de poder.

LLAMA LA ATENCIÓN que esta epifanía ambientalista no fue un impulso de fin de semana; el propio joven político confesó vía telefónica que es una decisión consensuada que se venía madurando desde hace cinco años. En su pasarela de registro no estuvo solo. Lo flanquearon el diputado ERICK IVÁN AGÚNDEZ CERVANTES y el regidor ANDRÉS LICEAGA, dirigente del Partido Verde Ecologista de México en la entidad. Para los iniciados en la geografía política del sur, la presencia de estos acompañantes disipa cualquier duda: el cordón umbilical de Cheto Alvarado late con las simpatías y los intereses de CHRISTIÁN AGÚNDEZ GÓMEZ. Un desembarco verde en territorio guinda, diseñado con una pulcritud quirúrgica para inclinar la balanza.

LO CIERTO es que la convocatoria de MORENA insiste en su regla de oro: la prohibición estricta de descalificar al prójimo durante los 45 días de pasarela. Un lineamiento estéticamente perfecto que funcionará mientras la pasión no desborde los corazones de los aspirantes. El tablero está sobrepoblado y las tensiones territoriales ya comenzaron a supurar. Todos juran que los mueve el amor a la transformación y la ecología, pero detrás de las sonrisas de cortesía y los discursos de unidad, el crujir de dientes ya se escucha de norte a sur. Habrá que ver cuántos de estos puentes ecologistas y pactos de civilidad resisten la primera ráfaga del viento sucesor, en fin.

Recuerda, las palabras mueven y el ejemplo arrastra *** Hasta la próxima.

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