Con el inicio de la temporada vacacional de verano, Baja California Sur mantiene
una expectativa positiva, al estimarse para julio una ocupación hotelera promedio
del 70 por ciento, con la llegada de más de 390 mil turistas a centros de hospedaje
y una derrama económica estimada en 2 mil 69 millones de pesos, informó la
secretaria de Turismo y Economía (SETUE), Maribel Collins.
La servidora pública estatal destacó que estos indicadores reflejan la confianza de
visitantes nacionales e internacionales en la entidad como un destino seguro y
competitivo, así como la fortaleza del sector turístico sudcaliforniano, que cuenta
con una amplia oferta de servicios y experiencias para distintos segmentos de
mercado.
“Estas expectativas son resultado del trabajo conjunto entre los tres órdenes de
gobierno, la iniciativa privada y prestadores de servicios turísticos, quienes día a
día fortalecen la calidad de la atención que distingue al estado. El turismo continúa
siendo un motor de desarrollo económico que genera empleo, bienestar y
oportunidades para miles de familias”, expresó.
Maribel Collins señaló que actualmente Baja California Sur cuenta con más de 500
hoteles y una oferta superior a las 29 mil habitaciones, infraestructura que permite
atender la demanda durante una de las temporadas más importantes del año.
Asimismo, indicó que la conectividad aérea, la diversidad de atractivos naturales y
el posicionamiento internacional del estado continúan impulsando la llegada de
turistas interesados en disfrutar de playas, actividades ecoturísticas, turismo
deportivo, gastronomía y experiencias de bienestar.
La secretaria de Turismo y Economía invitó a quienes visiten la entidad durante
este periodo a conocer los cinco municipios, incluyendo los Pueblos Mágicos de
Todos Santos, Loreto y Santa Rosalía, así como comunidades rurales y pueblos
históricos que conservan tradiciones, paisajes y expresiones culturales que forman
parte de la identidad sudcaliforniana.
Finalmente, reiteró que el Gobierno del Estado continuará impulsando un modelo
turístico sostenible, incluyente y con prosperidad compartida, promoviendo que los
beneficios de esta actividad lleguen a más comunidades y contribuyan al
desarrollo económico de la región.



