«Es que no tienes que hacerme eso nunca, mi cuerpo es mío», se oye en el audio.
Un abuso sexual es cualquier actividad sexual entre dos o más personas sin consentimiento de una. En pocas palabras, no es no.
Y la mayor prueba es el caso de una niña de 9 años que tuvo que demostrar mediante una grabación que su propio padre le tocaba sus partes íntimas cuando las autoridades se negaron a creer en su palabra.
Originaria de Madrid, la pequeña acudió desde hace dos años al pediatra debido a una infección vaginal. El diagnóstico médico fue «sospecha de abuso sexual».
Entonces, la condujeron con un perito al que le contó que su padre le hacía «cosquillas» en la vagina y que eso a ella no le gustaba.
Sin embargo, el experto no creyó la versión pues dijo, no había pruebas físicas de una agresión y el caso quedó archivado a finales de enero de 2016.
Tiempo después, un par de policías se vieron obligados a intervenir en una discusión en la que la madre se negaba a dejar ir a su hija con el progenitor.
Según recoge el atestado policial, el hombre le dijo a los policías: «prefiero verla muerta a no verla porque esto ya es insoportable».
Los agentes informan al juzgado y el mismo juez que había archivado los abusos que «la frase prefiero verla muerta» denota intención alguna de causar un mal a su hija.
Pero la única prueba que valió fue la fuerza de la menor, quien harta de que su papá la tocara, tomó el teléfono celular de su madre y lo escondió en un calcetín.
Cuando llegó a casa de sus abuelos, encendió la grabadora y obtuvo la declaración del hombre:
– ¿Pero cuándo te he tocado yo?
– Muchas veces.
– Pero cariño, eso es para jugar.
– Es que no tienes que hacerme eso nunca, mi cuerpo es mío.
– Tu cuerpo es tuyo, efectivamente, cuando tú decías que no te tocara, yo paraba.
Entonces, el abuelo intercede y le dice a la niña que su padre la toca para lavarle esa zona, pero es el mismo varón quien admite que no están hablando de eso:
– No, no, no, si yo sé por lo que la niña lo dice, si yo sé a lo que ella se refiere.
De regreso con su madre, la pequeña entregó el celular y le dijo a su madre que revisara las grabaciones. La cinta quedó en manos de las autoridades, quienes están por definir la sentencia del abusador.



