Ni Mujeres ni Niños
Por Tito LOYA H. #Vertigos
- El peso del silencio.
- Códigos rotos.
- Mensajeros bajo fuego.
- Refugio político para el 2027.
- Incongruencia salarial.
¿Qué se puede esperar de un líder que, al recibir información directa e irrebatible sobre el uso indebido de su nombre para ejecutar acciones desde el Poder Ejecutivo, decide no actuar? Sin consecuencias y sin llamar a cuentas a los responsables, la respuesta oficial se limita a un deslinde de culpas, permitiendo que las injusticias permanezcan en el limbo.
Existe un viejo principio que reza: «Ni mujeres, ni niños». Sin embargo, quienes rompen ese código son, irónicamente, los mismos subalternos en quienes el líder depositó su confianza; son ellos quienes violentan las grandes premisas de su gobierno, actuando bajo una impunidad prestada.
Las señales son cada vez más evidentes: el «cambio de domicilio a la Colosio» ya resuena en las bases. No obstante, ante la evidencia del desgaste, la reacción oficial no es la autocrítica, sino la molestia pública contra el mensajero que se atreve a señalar la realidad.
Un ejemplo claro de cómo utilizan la investidura ajena para estructurar el futuro político de cara al 2027 es la reciente cesión de una señal radiofónica a la UABCS. Lejos de ser un acto desinteresado, se percibe como un movimiento estratégico para tejer alianzas y encontrar cobijo institucional al término de la administración estatal.
Finalmente, la contradicción es palpable en la nómina. Desde el inicio de la administración se realizaron ajustes salariales al personal de confianza; sin embargo, en pleno discurso del «tiempo de mujeres», más de una funcionaria sufrió reclasificaciones y reducciones de sueldo. Mientras tanto, empleados afines a los tiempos neoliberales conservan intactos sus privilegios, al igual que ciertos personajes que alguna vez fueron considerados enemigos del «Puchismo», en fin.
Recuerda, las palabras mueven y el ejemplo arrastra *** Hasta la próxima.



