EL ABISMO DE MORENA: ¿NUEVO TESTAMENTO O SUICIDIO COLECTIVO?
Por: Tito LOYA H. #Vertigos
- El Reloj del Juicio Final.
- ¿Disciplina de Hierro o Desbandada de Supervivencia?
- El Rugido del Silencio (y el Canibalismo)
- ¿A dónde van los disidentes?
El tablero no se ha movido; se ha fracturado. El Movimiento de Regeneración Nacional finalmente ha arrojado las cartas sobre la mesa, y lo que vemos no es una invitación a la fiesta democrática, sino un ultimátum con aroma a incienso oficialista. Con la publicación del calendario para las coordinaciones de la 4T, el tiempo ha dejado de ser el aliado de la esperanza para convertirse en el verdugo de las vanidades en Baja California Sur. 
El 22 de junio no es una simple fecha en el calendario; es una sentencia de muerte o una resurrección decretada. Para ese día, el dedo divino de Morena tendrá nombre y apellido para la gubernatura. El pánico en los pasillos de poder es tan real que se puede oler: lo que antes era un campo libre para el derroche cínico y la promoción narcisista, hoy es un campo minado de «decencia» obligatoria.
Las «nuevas reglas» son un dardo envenenado directo al corazón de las estrategias de Milena Quiroga, Homero Davis, Lucía Trasviña, Profe Óscar Leggs, Rubén Muñoz y Saúl González. Se acabó el recreo de los espectaculares infinitos y el dispendio disfrazado de «amor al pueblo». El terror en sus equipos de campaña tiene sustento: el rigor que antes era una sugerencia abstracta, hoy es la guillotina que brilla sobre sus aspiraciones.
La gran interrogante —esa que provoca insomnio en las oficinas de cristal— es el destino de los satélites que orbitan la cuarta transformación. Manuel Cota Cárdenas (PVEM) y Christian Agúndez Gómez (PT) caminan por una cuerda floja que el propio Morena está aceitando. ¿Se someterán a un reglamento diseñado para someterlos, o recordarán que el instinto de supervivencia suele ser más fuerte que la lealtad de conveniencia rumbo al 2027?
En la política Choyera, las reglas se hicieron para ignorarse, pero en este «nuevo orden», la indiscreción es sinónimo de autoexclusión. La tensión es eléctrica y el desgaste de la administración estatal es la sombra que todos intentan esquivar. El calendario es una cuenta regresiva que no conoce la piedad:
• 22 de junio: La Gubernatura (El Día Cero).
• 3 de agosto: El reparto de los distritos federales.
• 21 de septiembre: La carnicería por las cinco alcaldías.
Mientras figuras como Karina Olivas Parra, Omar Zavala, Gaby Montoya y Eda Palacios miden sus pasos con la precisión de un cirujano —y mientras nos divertimos con las «vaciladas» de Jorge Humberto Bautista—, el fantasma de la traición ya cena en la mesa de los punteros.
La advertencia es casi bíblica: quien no se ajuste, sobra. Junio no solo traerá ungidos; traerá el espectáculo de las desbandadas y el crujir de las rupturas. El miedo a quedar fuera de la ubre presupuestal está obligando a los aspirantes a recalcular hasta su forma de respirar.
En este escenario de presión asfixiante, el forcejeo entre Ricardo Barroso y Lennin Rodríguez Aguilar (de Movimiento Ciudadano) resulta casi pintoresco. Observan desde la barrera, con palomitas en mano, cómo el oficialismo empieza a canibalizarse bajo el peso de su propia soberbia estructural. La pregunta no es si pueden cumplir las reglas, sino si quedará alguien en pie después de aplicarlas.
No hay que perder de vista que tanto el PRI como el PAN y otros partido políticos están listos para recibir cuadros disidentes, en fin.
Recuerda, las palabras mueven y el ejemplo arrastra *** Hasta la próxima




