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¡Cónclave fallido!

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¡Cónclave fallido!

Por: Tito LOYA H. | #Vértigos

• MILENA QUIROGA alinea a SAÚL GONZÁLEZ: El arte del «cierre de filas» por decreto.

• AGÚNDEZ, DAVIS y TRASVIÑA: El decorado de fondo en la foto oficial.

• MANUEL COTA: La piedra en el zapato que ya empieza a causar ampollas.

El pasado fin de semana, las sonrisas de catálogo y los abrazos de utilería finalmente expiraron. La disputa por la joya de la corona en la amalgama MORENA-PT-PVEM vivió sus primeros forcejeos reales; esos episodios donde el gastado guion de la «unidad» estorba y la ambición se sirve en la mesa, cruda y sin filtros.

El cónclave fue, en esencia, un catálogo de cartas marcadas. Ahí estaban Milena Quiroga, Lucía Trasviña, Manuel Cota Cárdenas, Christian Agúndez, Saúl González y Homero Davis, todos orbitando alrededor de una civilidad que pende de un hilo tan delgado como las promesas de campaña.

Como maestro de ceremonias —aunque con la batuta un tanto desafinada—, el Profe Víctor Manuel Castro Cosío intentó vender una ruta de acuerdos rumbo al 2027. Sin embargo, quedó en evidencia que el «poder de convencimiento» del Ejecutivo está sufriendo de una anemia severa. El ambiente, que pretendía ser de terciopelo, se volvió ácido en lo que tarda en decirse «encuesta».

El Aroma de la Imposición

Las señales enviadas desde el Olimpo estatal fueron tan claras como tensas: el futuro tiene aroma de mujer, dejando un margen de maniobra casi inexistente para la testosterona política. Fue precisamente ahí donde la mediación gubernamental —esa que jura «no meterse» mientras vigila con binoculares— chocó contra la pared.

Cota Cárdenas: Sin Permiso y Sin Miedo

MANUEL COTA CÁRDENAS fue el encargado de reventar la burbuja de armonía artificial. No levantó la mano para pedir la palabra, sino para marcar el territorio con orina política: se someterá a las encuestas nacionales, sí, pero bajo la advertencia de que no colecciona «premios de consolación».

Para Cota, la alcaldía de La Paz es un traje que ya le queda chico; él va por la grande o se lleva el balón a casa. El Diputado Federal sabe perfectamente que no es el «hijo predilecto» del ala institucional y, ante el desaire, ha decidido que es mucho más divertido caminar sin pedir permiso que esperar una bendición que no llegará.

Sala de Espera y Rostros Desencajados

Mientras tanto, el resto del elenco —Milena, Lucía, Christian, Homero y Saúl— permanece en la sala de espera, ensayando muecas de lealtad mientras rezan para que la «unidad» no termine siendo solo un eslogan de servilleta.

El reloj avanza y la resistencia ya pesa más que la disciplina partidista. No hubo humo blanco en el cónclave, pero sí una colección de rostros desencajados que dicen más que cualquier boletín de prensa. Las puertas de la negociación no están cerradas, pero el cerrojo ya empezó a rechinar… y el aceite se está agotando, en fin.

Recuerda, las palabras mueven y el ejemplo arrastra *** Hasta la próxima.

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