Un mejor planeta, compromiso que nos obliga a seguir trabajando

La prioridad y obligación de los Gobiernos es ofrecer mejores condiciones de vida a sus ciudadanos: generar empleos, mejores servicios, abasto suficiente de agua y alimentos, combatir la pobreza, entre otros.
Por Rafael Pacchiano Alamán

Pero hay otra tarea importante de los Gobiernos del mundo: garantizar que todos los habitantes tengamos un planeta dónde vivir. De nada sirve tener trabajo o pagar menos de celular si no tenemos un mundo con las condiciones ecológicas necesarias para la vida.

Por eso el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto mantiene un compromiso con el medio ambiente y la riqueza natural de México como nunca antes se había visto. Lo ha demostrado no sólo con acciones y resultados dentro de nuestro país, sino con un papel protagónico a nivel internacional en la lucha contra el cambio climático.

La actual administración ha alcanzado logros relevantes como el cumplimiento adelantado de la Meta 11 de Aichi que establece la protección del 10% de áreas marinas al 2020. No solo alcanzamos este porcentaje, lo duplicamos gracias al decreto de seis nuevas Áreas Naturales Protegidas, con las que se triplicó la superficie resguardada.

El Parque Nacional Revillagigedo es el ejemplo de que no solo decretamos por decretar. Buscamos el mecanismo más indicado para proteger cada una de las 182 Áreas Naturales Protegidas. Al archipiélago lo dotamos de la categoría más restrictiva que tiene la ley (Parque Nacional) a fin de conservar 14.8 millones de hectáreas y 983 especies, de las cuales 88 son únicas de ese lugar.

El Gobierno de la República también ha hecho esfuerzos sin precedentes en el rescate de la vaquita marina, una especie 100 por ciento mexicana en peligro de extinción. Hoy el cetáceo más pequeño del mundo se ha convertido en símbolo de conservación, gracias a los trabajos de expertos de todo el mundo a los que hemos convocado y que arrojan resultados alentadores.

Con el mismo empeño hemos trabajado en favor de la calidad del aire que respiramos los mexicanos. Lamentablemente no se trata de un problema del Valle de México, hay otras ciudades en donde tampoco se tiene aire limpio, lo que nos exige a todos poner manos a la obra.

México ya ha puesto el ejemplo en esta materia. El año pasado, al cumplirse 30 años del Protocolo de Montreal, reportamos la eliminación del 99 por ciento de las sustancias que dañan la capa de ozono. Podemos seguir siendo el ejemplo.

Nuestros trabajos para la reducción de emisiones, como el arranque este año de un mercado de carbono, son ejemplares a nivel mundial, no solo por ser de los primeros, sino por la búsqueda de alianzas con otros Gobiernos para su puesta en marcha.

Aún hay mucho por hacer. Este Gobierno es el más ambientalista de la historia y no bajaremos la guardia porque el compromiso es dejar el mejor planeta que podamos para nuestros hijos y las futuras generaciones.

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