Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, historia de esfuerzos para proteger este refugio de la ballena gris

Además de la población de la ballena gris, el santuario protege a otras especies carismáticas y en peligro de extinción, como tortugas marinas, lobos marinos y focas.
Por su diversidad biológica, los servicios ecológicos que provee y su excepcional belleza, la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, en Baja California Sur, ha sido reconocida nacional e internacionalmente y por el trabajo de conservación del principal refugio de la ballena gris.

Los primeros esfuerzos formales para la protección de la vida silvestre de la región del Vizcaíno se dieron en 1936, cuando México y Estados Unidos firmaron un convenio para la protección de aves migratorias y mamíferos de importancia cinegética.

En 1972, el Gobierno de la República decretó la creación de los primeros santuarios en las Lagunas San Ignacio y Ojo de Liebre-Guerrero Negro, año en que inicia su recuperación.

En 1979 se decretó como Refugio de Ballenas y Zona de Atracción Turística Marítima y el 30 de noviembre de 1988 se declara la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno.

Posteriormente, en 1993, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO inscribió a las lagunas Ojo de Liebre y San Ignacio como “Refugio de Ballenas en las Lagunas del Vizcaíno”, por su valor excepcional y universal como sitio natural.

Aunado a lo anterior, esta área está incluida en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera MAB de la UNESCO.

Este lugar es conocido, principalmente, por ser refugio de la ballena gris. Sus aguas templadas son idóneas para su reproducción además de que las políticas de protección de nuestro país han permitido el cuidado y su preservación durante su estancia en aguas mexicanas.

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