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2021: ¿Hacia dónde vamos?

2021: Hacia Dónde Vamos?

“El nuevo proyecto de Nación buscara establecer una autentica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta” Andres Manuel Lopez Obrador.

“Saben los que saben que con el discurso de la riqueza escondida no alcanza. Que el país no es tan rico como se cree. Alcanza para el robo y el descaro, pero no para la carta a los Santos Reyes que corre en los discursos del nuevo presidente. Se ve como un desorden lo distinto y lo que no coincide  con él termina pareciendo ilegitimo. Y esa certidumbre se contagia con tal énfasis que empieza a dar miedo pensar en voz alta.” Ángeles Mastretta

Ignacio Inzunza Tamayo

El 1ro de julio murió en México el bipartidismo entre el PRI y el PAN como eje del viejo sistema político, desde que se institucionalizo solo por la vía electoral  el acceso al poder político  en la Constitución de 1912 nació entonces un nuevo régimen político-electoral de un solo partido hegemónico y un contrabalancee, el PAN que termino -entrado el siglo XXI- en un alternancia sin grandes cambios y en comunión con las reglas no escritas pero si vigentes del viejo sistema que se empezó a erosionar con la llegada de Enrique Peña Nieto y el regreso del PRI al gobierno federal en el 2012. De este modo trascurrió el último sexenio de la era priista, entre reformas fallidas a cambio de apoyo legislativos por moches presupuestales para gobiernos estatales que en muchos de los casos fueron exhibidos por casos de corrupción, desgastado por el hartazgo social generado por una desigualdad salarial,del que México ocupa los primeros lugares del mundo, el Gobierno de Peña Nieto paradójicamente presumía en spotsoficiales de una economía fuerte y moderna, pero que solo produjo nuevos millonarios, con más cargas impositivas a las clases medias pujantes,  lo que mantuvo a las clase trabajadora solo con más desigualdad salarial, así, preso del descredito social por los casos de corrupción y rodeado de frivolidades como el ir a jugar golf en helicóptero, Enrique Peña Nieto, impuso a su candidato Jose Antonio Meade en comunión con los mismos intereses económicostransexenales, de esos que se pactan a largo plazo y no se conocen a detalle hasta que se da una alternancia. El Presidente saliente alejado de las bases sociales, llevo al partido más longevo de México por segunda ocasión desde el 2006 con Roberto Madrazo al tercer lugar en los resultados electorales, “terminaran en el basurero de la historia.”  Exclamaba el candidato ganador en campaña.

Andrés Manuel Lopez Obrador, condujo y alineo ese hartazgo social, sus operadores en redes sociales se conectaban con el electorado con el discurso antisistema que como gasolina prendía las discusiones a tal grado que no había manera de contrarrestarlo y poco o nada podían hacer el gobierno y el entonces candidato panista Ricardo Anayaquien se encontraba en segundo lugar retaba al candidato de la izquierda a debatir, Anaya se mostraba como un “Golden Boy” que hablaba inglés, manejaba las tecnologías como oferta para el desarrollo, que manejaba autos híbridos y llegaba hasta en motocicleta a sus eventos en campaña pero que al final defendía el mismo modelo económico que el candidato oficial Jose Antonio Meade y todo termino en treinta millones de votos para un candidato que venía de dos campañas presidenciales fallidas, con doce años de experiencia desde la oposición y perseguido por casi todas las instituciones de las que puede echar mano el
gobierno y la única esperanza que le quedaba al presidente saliente y los demás candidatos era que en los debates Andrés Manuel terminaría siendo el mismo candidato opositor de siempre, sin contenido,  intolerante e incapaz de proponer una sola solución viable a los problemas del país, pero no fue así, administro muy bien las desventajas de susopositores y volvió retorica el mensaje del cambio lo que movió al electorado a que México no podía seguir hundidoen el saqueo y gobernado por la misma “mafia en el poder”, y eso, definió la elección de julio, además de un gobierno federal débil, temeroso para actuar y con candidatos presidenciales que más bien parecían no serlo y con gobernadores arrebasados por las encuestas e indecisos para la operación electoral ante la presencia social que ya tenía el candidato de Morena en todo el país.

Pero si analizamos nuestro estado de Baja California Sur como laboratorio electoral sobre los resultados del 1 de julio son asombrosos en cuanto a que reasigno posiciones de poder a grupos de izquierda que no las tenían y que buscaran recuperar para la izquierda ahora converja en Morena la gubernatura para el 2021, el PAN que gobierna actualmente pareciera no entender la lección de los resultados y lo minimizan con el llamado “Tsumani” electoral que el efecto AMLO tuvo sobre los resultados del congreso, las alcaldías, las dos diputaciones federales y las senadurías, lo minimizan sin observar sus divisiones internas propias por detentar el poder por diez años con saldos en todos los temas sociales, por mantener la creencia clientelar del “apoyo” sobre la voluntad mayoritaria expresada en las urnas en democracia, el PRI por su lado, tiene ocho años tratando de ponerse de acuerdo sin resolver sus diferencias entre los pocos gruposque quedan, la intriga, la venta de padrones, la aniquilación del compañero con tal de que no “llegue” se volvieron usos y costumbres en el partidazo de Peña, no comprenden que la hegemonía no volverá, ahora la detenta un partido construido hace poco sin formas ni reglas claras para la convivencia política pero unidos entorno a un solo hombre: Andrés Manuel Lopez Obrador. Hacia dónde vamos los votantes sudcalifornianos? Hacia una elección para el 2021 altamente competida? Hacia una elección altamente polarizada con un Presidente como jefe de campaña frente auna alianza prianista? O, hacia una elección sin competencia con una sola fuerza política en las preferencias? Hasta hoy, Morena pareciera tener ya a su candidato definido, el PAN, subordinado al gobernador y marcado porque fue el gran perdedor del 1 de julio, el PRI, acotado, sin recursos, sin agenda opositora y cuya única meta serán las plurinominales. Como llegaremos a julio de 2021 con elecciones locales y federales concurrentes frente a un Presidente fuerte en las preferencias y con un gobierno local débil. El tema de fondo será la construcción de candidaturas en cada partido o alianza de la mano de la unidad entre sus cuadros, frente a gobiernos que respeten los contrapesos en esas candidaturas y será sin duda un camino vertiginoso.

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